Más diálogos improbables, menos diálogos de sordos

on Jueves, 12 Octubre 2017. Posted in Política

Más diálogos improbables, menos diálogos de sordos

 

 

 

Por muy divididos que estemos en nuestras concepciones sobre el mismo, el Acuerdo de Paz con las Farc ha abierto escenarios de reconciliación que tenemos que aprovechar.

 

 

 

 

 

 

La portada de El Espectador en su versión impresa del día de ayer, martes 10 de octubre de 2017, no puede ser más diciente de que en este país, mientras en el día a día nos desgastamos en las descalificaciones y evitamos escuchar las razones del otro, se están gestando conexiones de reconciliación que hace muy poco tiempo parecían improbables. En la imagen, la habrán visto, Pablo Catatumbo, líder de las Farc, estrecha las manos de Freddy Rendón, líder de las autodefensas, antes de sentarse juntos a hablar de paz. Si estas dos personas, que por años buscaron la eliminación del otro y creyeron que la violencia era un camino para imponer sus ideas, hoy se acercan para trabajar porque jamás las armas vuelvan a ser un instrumento político, ¿podemos los colombianos darnos el lujo de negarnos la oportunidad de tratar de reencontrarnos?

Este acercamiento durante el conversatorio “Verdad y justicia, claves para la reconciliación”, que se celebró este lunes en la Universidad Javeriana de Cali, organizado por el proyecto Colombia 2020 de este diario, en su capítulo de justicia para la paz, que apoya la Embajada de Alemania, y con la colaboración del Centro Internacional de Justicia Transicional (ICTJ), fue el primer acto público después de que se diera la reunión privada de comandantes de ambas fuerzas y se anunciara que trabajarían juntos por la verdad. Muy significativo que ambos hubieran aceptado conversar en público en un evento en el que participaban también víctimas y sociedad civil.

Más importante, empero, es saber que estos “diálogos entre improbables” se han venido dando de manera discreta por todo el país en los últimos meses. Allí mismo en el evento en Cali, por ejemplo, pudimos apreciar también el fraternal encuentro de dos víctimas de las decisiones de sus familiares enfrentados a muerte, Jorge Tovar, hijo de Jorge 40, y Jaime Palmera, hermano de Simón Trinidad. Y como ese, hay múltiples acercamientos de contradictores radicales pensando qué hacer para contribuir a la paz y la reconciliación en los territorios.

Algo está cambiando en esta sociedad. Por muy divididos que estemos en nuestras concepciones sobre el mismo, el Acuerdo de Paz con las Farc ha abierto escenarios de reconciliación que tenemos que aprovechar, que ensanchar, que promover. Eso requiere trabajo y disposición para que ese acuerdo lleve a una transformación del país, en particular en los territorios. Porque no todo fue color de rosa en este encuentro del lunes. Las dudas sobre cómo se está presentando el posconflicto muestran que todo puede terminar en una oportunidad perdida. En particular, las dificultades para poner en marcha un serio plan de reincorporación de los excombatientes y la alarma por la salida de muchos de ellos, con seguridad camino a las bandas criminales, hacen temer por la consolidación de esta paz negociada. El contraste entre esa evolución madura de excombatientes, víctimas y sociedad civil que fue patente en este encuentro y la “displicencia en el manejo del posconflicto”, como la llamó Alejandro Reyes en su columna del pasado domingo en este diario, resulta chocante.

Es bueno comprobar que al diálogo de sordos que domina nuestro debate público se comience a contraponer este tipo de “diálogos entre improbables”. Lo más sencillo es quedarse en los convencimientos particulares y negarse a escuchar al otro, tratar de entenderlo, buscar puntos comunes. Encuentros como este nos demuestran que lo que se vocifera en el discurso político olvida muchas veces que la expresión de la guerra y la paz se da entre seres humanos que la padecen y tienen experiencias que vale la pena conocer, que nos pueden transformar a todos. Confiamos en que una imagen tan potente como la de esa portada de ayer martes pueda animar a que muchos más se sumen a ayudar a proteger y enrrutar este posconflicto por el que se nos puede escurrir esta oportunidad que tenemos entre las manos.

Tomado de: El Espectador 

 

 

 

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